Yuri Andrei Schein
Las calles de Cuba vuelven a llenarse de apagones, escasez y protestas. El gobierno culpa al embargo, los ciudadanos culpan a la corrupción, y los expertos hablan de infraestructura obsoleta. Pero la verdad es más profunda: una nación que apaga la luz de Dios no puede esperar vivir en claridad.
El problema no es solo eléctrico
- Las plantas se detienen, pero el corazón del pueblo ya estaba detenido en incredulidad.
- El Estado promete soluciones técnicas, pero no puede reparar la rebelión espiritual.
- La escasez no es solo de alimentos y energía, es de verdad y justicia.
La idolatría del poder político
Cuba ha convertido al Estado en ídolo y al partido en salvador. Pero ningún sistema humano puede reemplazar al Creador. La ideología sin Dios es solo oscuridad organizada.
La verdadera luz
- El pueblo que teme al Señor no vive en tinieblas, aunque falte la electricidad.
- La sociedad que honra a Cristo encuentra esperanza más allá de la escasez.
- La nación que reconoce a Dios como Rey entiende que la verdadera revolución es espiritual.
Conclusión
Cuba debate sobre energía y economía, pero se niega a debatir su pecado. La crisis no es solo política ni material: es teológica.
Porque solo cuando un pueblo enciende la Luz de Dios, la oscuridad deja de gobernar sus calles.
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