Yuri Andrei Schein
México vive una crisis que parece no terminar. Los cárteles siguen sembrando terror, las cifras de homicidios se mantienen alarmantes y el gobierno responde con más soldados en las calles. Los políticos llaman a esto “seguridad”, los medios lo llaman “estrategia”, pero la verdad es que ninguna nación puede derrotar la violencia si primero no derrota el pecado en su corazón.
El problema no es solo criminal
- Los cárteles son brutales, pero la raíz de su poder es una sociedad que tolera la corrupción.
- El Estado despliega militares, pero no despliega arrepentimiento.
- La violencia no es solo balística, es espiritual: un pueblo que rechaza la ley de Dios cosecha sangre.
La idolatría del poder
México ha convertido la política en ídolo y la fuerza militar en salvador. Pero los fusiles no cambian corazones. La militarización es un parche sobre una herida que sigue abierta: la rebelión contra Dios.
La verdadera paz
- El pueblo que teme al Señor no necesita vivir bajo el terror.
- La sociedad que honra a Cristo encuentra justicia más allá de las armas.
- La nación que reconoce a Dios como Rey entiende que la paz no se impone con soldados, sino con conversión.
Conclusión
México debate estrategias de seguridad, pero se niega a debatir su pecado. La crisis no es solo política ni criminal: es teológica.
Porque solo cuando un pueblo se arrodilla ante Dios, la violencia deja de gobernar sus calles.
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